La gramática suele ser uno de los aspectos que más cuesta interiorizar cuando se está aprendiendo inglés. Aunque en ese aspecto no sea un idioma especialmente complicado, sí es cierto que ciertas diferencias de uso de las formas verbales pueden dar pie a alguna que otra confusión. Pero hay algunos pequeños trucos que pueden ayudar.

1. Repetir y repetir para interiorizar las formas verbales

No hay otra forma de empezar a asimilar las formas verbales en inglés que practicar de forma incansable realizando ejercicios. Al escribirlas una y otra vez, no solo se acabarán fijando en la memoria, sino que es mucho más sencillo darse cuenta de los fallos que se cometen.

Hoy en día es muy sencillo, en Internet hay miles de aplicaciones con ejercicios de todo tipo que te ayudarán mucho en la tarea según el nivel del idioma que hayas alcanzado. Con tiempo y práctica, llegará el momento en que las formas verbales saldrán solas.

2. Leer mucho y de todo

La lectura siempre resulta didáctica y, además, muy entretenida. Por ello, es una afición perfecta para aprender a distinguir cuándo usar cada una de las formas verbales. Una ventaja añadida: cualquier lectura sirve, desde libros a periódicos, blogs o incluso cómics. Siempre encontrarás alguna especialmente interesante y adaptada tu nivel de inglés.

3. Cualquier ocasión es perfecta para escuchar y hablar

El oído es importante a la hora de aprender un idioma. Para afianzar el conocimiento de las formas verbales y ser capaz de aplicarlas según la situación de una manera intuitiva, lo mejor es escuchar, aunque al principio no lo entiendas todo.

Al igual que ocurre con la lectura, hay formas muy diferentes y divertidas de entrenar, en este caso, el oído. Puedes elegir películas y series en versión original, podcasts o cualquier programa de radio o televisión en inglés. Si tienes alguna duda, los subtítulos (en inglés) siempre son de ayuda.

En lo que respecta a la conversación, aprovecha cada oportunidad que se te presente: en cursos de idiomas, en intercambios, en reuniones con amigos o compañeros de estudios de otro país, en chats, en redes sociales, etc. Las nuevas tecnologías lo ponen muy fácil en ese sentido. Si charlas con nativos o personas con un buen nivel de inglés, te corregirán hasta que seas capaz de emplear las formas verbales con corrección.

4. Partir de una buena base

Evidentemente, siempre hace falta un conocimiento previo, la inevitable teoría. En inglés no es excesivamente complicada, pero sí hay que tener muy claro cuáles son y en qué circunstancias se emplean las formas verbales. Estos apuntes te pueden ayudar:

Presente simple: acciones que ocurren en el momento en que se habla, que son reiterativas o programadas.

Pasado simple: acciones ocurridas antes del presente y ya finalizadas, hábitos o aficiones que se han dejado o cosas que ya no son ciertas.

Futuro simple: enunciar lo que ocurrirá después del momento en el que se habla, hacer promesas o lanzar una predicción.

Presente continuo: para hablar de una acción que ocurre en el momento en el que se está hablando o para referirse a acciones que se realizan con una cierta frecuencia o están planeadas.

Pasado continuo: para describir una acción que se interrumpió o que se estaba realizando en un momento pasado muy concreto.

Futuro continuo: para mencionar acciones que podrían interrumpirse en un momento del futuro o que ocurrirán en momentos específicos.

Presente perfecto: en inglés se aplica a acciones que han terminado hace poco, que comenzaron en el pasado, pero continúan o que se hicieron en el pasado sin mencionar un momento concreto.

Pasado perfecto: es la forma verbal para contrastar dos acciones que ocurrieron en el pasado.

Dominar las formas verbales en inglés es un poco de teoría y, sobre todo, mucha práctica. Y es importante manejarlas con soltura antes de aprender a construir oraciones más complejas en pasiva, estilo indirecto o e condicional. Si tu intención es mejorar tu nivel, en idiomas Watson tenemos el curso que necesitas.