Hoy en día, hablar inglés de manera fluida es casi una necesidad. Para los adultos, dominar un segundo idioma puede parecer casi misión imposible, tanto, que suelen hacer falta buenas dosis de tesón y esfuerzo para conseguirlo. Sin embargo, en el caso de los niños, resulta mucho más sencillo, casi un juego, si se utiliza el método adecuado y se comienza a una edad temprana.

Desde que nacen y hasta que alcanzan la pubertad, el aprendizaje es algo natural para los niños. Se dice, y con razón, que son auténticas esponjas de conocimiento. Su cerebro funciona de una manera mucho más activa que en el caso de los adultos y no están condicionados por conocimientos preconcebidos. Por ello es tan importante ponerles cuanto antes en contacto con otro idioma, en este caso el inglés.

A esa mayor actividad cerebral hay que añadir otra serie de factores que juegan, y nunca mejor dicho, a favor de los niños. Uno de ellos es su insaciable curiosidad. Pero también habría que mencionar su necesidad innata de comunicarse o su facilidad para asimilar y repetir fonemas tan distintos a los del castellano como son los del inglés.

No solo eso, sino que en el proceso de aprendizaje de los niños el error es normal, algo que asumen con naturalidad y que no supone un freno en la asimilación de conocimientos. Ocurre con la lengua materna, por ejemplo, al conjugar ciertos verbos, y también ocurre con el inglés. Sin miedo a equivocarse, el error es una anécdota, nunca un obstáculo.

Cómo facilitar a los niños la asimilación del inglés

Hemos visto los factores básicos que hacen que los niños tengan una mayor facilidad a la hora de aprender inglés. Pero también es importante estimularles y darles la oportunidad de adquirir esos conocimientos en un ambiente de seguridad y de confianza.

Lo ideal es una inmersión total en el idioma inglés. Los niños son perfectamente capaces de aprender dos lenguas a la vez, aunque solo una de ellas la identifiquen como materna. Lo cierto es que, aunque sea lo deseable, un entorno bilingüe no siempre es posible. ¿Significa eso que no puedan llegar a dominar el idioma? En absoluto.

Tanto dentro como fuera del entorno familiar, el juego, los cuentos y las canciones son herramientas pedagógicas muy eficaces para que los niños aprendan y asimilen el inglés de una manera natural y desde muy pequeños. El primer paso siempre es escuchar, poco a poco irán comprendiendo, asimilando vocabulario y habituándose a la pronunciación.

Es importante, eso sí, respetar su ritmo y no presionar a los niños. Es posible que les cueste hilar sus primeras frases en inglés, pero ello no quiere decir que no sean capaces de comprender el idioma. Hay que tener en cuenta que el proceso de aprendizaje es el mismo que en el caso de la lengua materna.

Por eso, hay que estimular a los niños. Para que la asimilación del idioma sea completa deben practicar, es esencial animarlos a hablar, ayudarles a corregir esos errores inevitables y darles siempre que sea posible la oportunidad de expresarse en inglés. Una palabra, una frase o un pensamiento completo, no importa, la práctica es la que fijará el conocimiento en la mente infantil.

Enseñar inglés a los niños es una inversión en su futuro, y no solo en lo que al ámbito educativo o laboral se refiere. El aprendizaje de un segundo idioma es un estímulo más para sus mentes inquietas. Un niño que es capaz de expresarse en más de una lengua es un niño más creativo, más resolutivo, más crítico y más flexible. Y son cualidades todas estas indispensables en su desarrollo como persona.