Realizar una formación cuando es obligatoria puede resultar pesada. Solemos realizar aprendizajes de habilidades con una finalidad que suele ser la mejora laboral. Aprender algo por el simple placer de recibir una enseñanza es algo que puede ser bastante raro por el ritmo de vida que llevamos. La falta de tiempo es algo que nos caracteriza y solemos disfrutar poco del proceso porque siempre ansiamos un resultado.

Cuando llegamos a la vejez podemos disponer más de nuestro tiempo. Es una época de la vida en la que tenemos más poder de decisión. Además necesitamos tener nuestra mente ágil mediante actividades que nos permitan ejercitar nuestra memoria. Aunque el ser humano está diseñado para el aprendizaje continuo, bien es cierto que esta cualidad necesita ser más ejercitada durante la 3ª edad.

Aprender un idioma como el inglés es una actividad que favorece la salud de nuestro cerebro. En la tercera edad esto es muy importante ya que el deterioro es más progresivo y rápido, por eso es importante realizar actividades que hagan trabajar la memoria. El cerebro en este caso especialmente se debe considerar como un músculo que necesita ser ejercitado.

Aprender un idioma requiere de mucha labor memorística. La necesidad de aprender y recordar vocabulario, pronunciaciones y construcciones gramaticales nos hacen reactivar nuestro cerebro. Nuestra memoria es ejercitada y lo mejor es que se hace a distintos niveles como el visual, el verbal o el lógico. El inglés es un idioma que puede llegar a ser una enseñanza multidisciplinar ideal para personas de la tercera edad.

La memoria en la tercera edad se puede ejercitar aprendiendo inglés

Y aunque en un principio se pueda pensar que un cerebro de una persona mayor no tiene la capacidad de aprendizaje que el de un niño, lo cierto es que estas carencias se suplen con el mayor desarrollo cognitivo de alguien que ha llegado a la tercera edad. Es decir, se cuentan con más herramientas y habilidades aprendidas para enfrentarse a un aprendizaje nuevo que alguien más joven.

Numerosos estudios han demostrado que el conocimiento de un idioma distinto del materno retrasa la aparición del Alzheimer. Resultan sorprendente como los cerebros de personas bilingües tardan más en envejecer. Así lo demuestra un estudio de Ellen Bialystok de la Universidad de York en Toronto.

La capacidad de pensar de forma compleja gracias al bilingüismo hace que hablar un idioma como el inglés nos proteja frente a los efectos de la edad en nuestro cerebro. Aunque no se consiga ser bilingüe si que se pueden obtener las ventajas de aprender inglés para las memorias de la tercera edad. La atención reforzada que se necesita durante el aprendizaje ayuda a crear una “reserva cognitiva” que favorece la memoria.

Tener el cerebro activo es muy importante para mantener una buena salud mental y una buena memoria. Aprender inglés es una tarea que ayuda a ejercitar la memoria y evitar los efectos perjudiciales de la vejez. Si a esto se le añade que el idioma aprendido es usado con frecuencia los resultados son aún mejores. Es mayor el ejercicio para nuestro cerebro.

Por ello si además de aprender inglés nos lanzamos a hablarlo, los beneficios serán aún mayores. Aprender un idioma tiene además otros beneficios para las personas de tercera edad. Aumenta la sociabilidad y autoestima. Todo esto es fundamental para una buena calidad de vida de las personas mayores.

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